¿Es peligroso calentarse con una chimenea de leña?

¿Es peligroso calentarse con una chimenea de leña?

Cuando se acerca el invierno y las temperaturas empiezan a bajar, no podemos evitar pensar en poner la calefacción. Hay quien tiene miedo a encender una chimenea porque lo consideran un peligro. ¿Es esto cierto? ¿ES peligroso calentarse con una chimenea de leña? ¿Cómo hacer que sea más eficiente y no haya que sufrir las consecuencias de un incendio? Hablemos de forma clara sobre el tema

 

No, calentarse con una chimenea no es peligroso

Desde que se descubrió el modo de hacer fuego, los seres humanos lo hemos utilizado de varias formas. Una de las más importantes es para calentarnos, que en muchas ocasiones nos ha librado de morir de frío. La forma de canalizar este fuego ha ido evolucionando, y hoy no encendemos una hoguera en el suelo de nuestra casa, sino que encendemos la chimenea.

Las chimeneas se han convertido en elementos de confort que además son decorativos. Es una forma barata de calentarnos, ya que la leña es más económica que la electricidad, el gas o el gasóleo. Además es ecológico, porque durante toda su vida el árbol que finalmente se convertirá en leña está produciendo oxígeno y ayudando a controlar el exceso de CO2.

La leña es una fuente renovable, porque los árboles vuelven a crecer o desarrollan nuevas ramas tras cortarle las viejas. Por tanto, es la forma más ecológica de calentarse.

 

Qué tener en cuenta al elegir una chimenea

Para que una chimenea sea eficiente deben tenerse en cuenta las necesidades que hay en el espacio donde se quiere colocar. La madera tiene una determinada capacidad para producir calor, y es la chimenea la que se encarga de que sea más eficiente.

Para ganar en este sentido es fundamental saber utilizar los elementos de los que disponemos hoy, como las puertas para chimeneas de leña. Con ellas se logra aprovechar el máximo y mejorar el rendimiento cuando encendemos el fuego.

 

 

Otro detalle interesante es el tipo de chimenea del que se disponga. Una chimenea de ladrillos convencional tiene un rendimiento del 20 por ciento, mientras que las chimeneas metálicas mejora un poco este porcentaje. Aún así, dejar la chimenea abierta supone una pérdida calorífica importante. Cuando se mantiene cerrada con una puerta a la medida del hueco, es capaz de aumentar hasta el 75 por ciento de su potencial calorífico, con lo que se necesita menos leña y se ahorra una buena cantidad de dinero. Sin renunciar a la agradable sensación de tener un fuego encendido.

 

Chimeneas que no funcionan como deberían

Contar con una chimenea de leña que funciona adecuadamente no solo es una medida de ahorro energético. También lo es en cuanto a la seguridad. Cuando el combustible no arde bien se acumula un gas muy peligroso, el monóxido de carbono, que no tiene olor y va llenando la estancia hasta niveles tóxicos. Este gas hace que la sangre no se oxigene bien y se empiece a sentir cierto malestar que puede llevar a la muerte. No solo en fuegos de leña, sino también cuando se usa gas o algún combustible liquido.

Para evitarlo es fundamental prestar atención a la instalación del equipo, así como a su mantenimiento. Una chimenea sucia puede hacer que se acumulen gases y haya riesgo de intoxicación o de incendio.

 

Cómo hacer que la chimenea funcione adecuadamente

Cuando la chimenea está bien instalada y se realizan labores de mantenimiento es muy seguro encender el fuego. Ni se tiene que producir un incendio ni quienes estén en la zona se intoxicarán.

Para ello la chimenea debe estar correctamente aislada, lejos de materiales que pudieran arder como cortinas, moquetas o suelos de parqué sin protección. No se debe usar alcohol o algún líquido para hacer el fuego, ni usar leña húmeda, que produciría mucho humo. Tampoco madera que contenga demasiada resina porque al arder puede ser tóxica.

La limpieza es esencial, por lo que hay que dedicar tiempo a eliminar los restos que se adhieren a la salida de humos. Al menos una vez al año debería hacerse una limpieza profesional y llamar al deshollinador para que todo esté en perfecto estado. Unos conductos que está muy sucios o tienen tanto hollín que la salida está atascada son muy peligrosos para la salud de quienes están junto al fuego. Para hacer mantenimiento se pueden usar productos que recomiende el fabricante, como las bolsas o leños deshollinadores.

 

 

Otra tarea fundamental es tener bien ventilada la estancia en la que está la chimenea. De esta manera se renueva el aire y no hay peligro de que se acumulen gases peligrosos. Ni tampoco que haya olores desagradables. Basta con abrir las ventanas unos minutos todos los días para que entre aire limpio.

Si aparecen grietas deben arreglarse cuanto antes y no encender la chimenea hasta que esté solucionado. Por ellas puede entrar el humo y acumularse en otras zonas de la casa, con el riesgo que esto supone. Hay que estar atentos a este detalle de vez en cuando.

A la hora de irnos a acostar el fuego debe estar bien apagado y así evitar que durante la noche se reactive. Si hay puerta en la chimenea se debe cerrar para que en caso de que alguna brasa se encienda por accidente el fuego se mantenga bajo control. Este es otro de los motivos por los que tener una chimenea con puerta es tan interesante.

Como ves, no es peligroso calentarse con una chimenea de leña siempre que todo esté en perfectas condiciones.

Leave your reply

*
**Not Published
*Site url with http://
*
Producto añadido con éxito a la comparativa de productos!